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En menos de un año pasó de llevar 150 personas a 10.000, y de su MySpace a 100.000 copias vendidas con un disco que incluye dos temas uruguayos. ¿De qué va la chica a la que se señala como la continuación de la oleada de pop mexicano?
Ximena Sariñana no habla como una mexicana pura, sino que, al estilo rioplatense, pronuncia las "y" como "sh". Cuando se le señala, la chica nacida hace 24 años en México DF suelta una risa y asiente: "Esto me pasa mucho, se me pegó de la gente que conocí desde la primera vez que fui a Buenos Aires y me quedó".
Esa no es la única conexión entre la cantante que el sello Warner presenta a los medios como nueva artista prioritaria (lo fácil es señalarla como una nueva Julieta Venegas aunque de momento tengan en común poco más que el pasaporte) y este lado del mundo.
De hecho, existe también una relación muy estrecha entre ella y Montevideo, que empezó hace un par de años. Cuando la idea de editar un disco propio aún estaba en ciernes, Ximena buscó a Juan Campodónico debido a su fanatismo por Jorge Drexler.
"Siempre quise trabajar con Juan, y entonces pensé que por qué no hacerlo para mi primer disco. Lo busqué en su página web, combinamos y le envié mis canciones", relata sobre el encuentro con el músico de Bajofondo y el Peyote Asesino.
Bastaron unas dos semanas en Montevideo con él y Luciano Supervielle para que Ximena se llevara no sólo varias canciones prontas -entre ellas Normal, una de las que la dispararía en internet al poco tiempo-, sino además dos temas importados de Uruguay sugeridos por el productor: Sintiendo rara, del compositor Erik Couts, y Gris, de los extintos Loop Lascano.
Ambas canciones comparten en su naturaleza el hecho de haber sido en su origen composiciones casi desconocidas incluso para el público rockero uruguayo, aunque Gris lleve hoy el prestigio de ser casi un clásico de culto, directo de los comienzos de esta década. "A esa canción le veía mucho parecido con lo que a veces es la Ciudad de México en invierno", explica Sariñana. De Uruguay también se llevó la música de Martín Buscaglia, otro cantautor que conoció en aquel paseo. "Me interesaba hacer cosas por aquí en el Río de la Plata. Creo que se ha trabajado la canción latinoamericana sin tanta influencia de la música de los EEUU. Buscar instrumentos locales, cantar en castellano, esas cosas son las que me interesan de los músicos de este lugar", explica.
Sintiendo rara y Gris integran Mediocre, el primer trabajo de Ximena, que fue presentado en febrero de 2008 para 150 personas y que en marzo de este año llevó 10.000 al Palacio de los Deportes, cuando tocó con Babasónicos y los también ascendentes Zoé.
Para ese entonces, a esta chica que cantaba estándares de jazz, hacía apariciones en telenovelas y versionaba clásicos como Volare en la televisión, le estaba sucediendo algo que cada vez sucede más con la música pop: la imposición a través de MySpace y las plataformas de internet, antes de que los ejecutivos de un sello decidan imponerla, algo parecido a lo que ocurrió con la británica Lily Allen, nueva dueña del pop en las islas.
Un día, Ximena subió sus canciones a MySpace ("más como experimento y como forma de descargarme que como promoción", avisa), y las entradas al sitio comenzaron a contarse por miles. Ahí fue cuando se dio cuenta de que sus días de Big Band en los bares de jazz El Cinco, El Bataclán y el Papá Beto iban a ser cada vez más salteados, y con temas propios.
Que llegara un sello multinacional a firmarla era a esas alturas una posibilidad factible, aunque un nuevo contrato siempre sorprende en tiempos en que las discográficas editan diez discos donde antes editaban cuarenta. "Fue una cosa como muy rara. Creo que tuve mucha suerte, porque yo sabía que iba a sacar un disco. No tenía claro si lo iba a sacar para los amigos, independiente o lo que fuera. A las dos semanas conocí a mi equipo de management que escuchó el trabajo y me dijo que podría llegar a sacarlo con una transnacional. Tuvimos ofertas muy pronto".
Dentro de ambiente. Desde chica, Ximena se contagió de los genes musicales que le inculcaron sus padres. Ximena es hija del cineasta Fernando Sariñana y la guionista Carolina Rivera, nombres de prestigio en el ambiente artístico mexicano. De hecho, no sólo aparece en alguna de sus películas sino también ha compuesto música para alguna de ellas como Amar te duele.
Fue entrando a la música a través de discos de Paul Simon y Tracey Chapman, una cantante cuya influencia se nota en Mediocre. Al pop se lo administró ella misma: el primer CD que compró fue Dangerous, de Michael Jackson, además de un recopilatorio con homenajes a Elton John.
"La verdad es que mi papá me pasaba cualquier tipo de música, desde folklore peruano hasta Ella Fitzgerald. Y además, él me inculcó el amor por los estándares de jazz, por seguir haciendo esas canciones", cuenta sobre el mismo hombre que un día la metió en el rock con el disco What hits? de los Red Hot Chili Peppers y que aún hoy reconoce que la aventaja bastante en conocimiento musical. "Yo creo que es más fanático de Beck que yo, imagínate". Ximena se ríe por última vez, saluda y se despide.
Juan Campodónico sobre Ximena Sariñana: "Cuando ella me contactó me metí en su MySpace y me gustaron las canciones pero estaba con muchísimo trabajo. A los meses, un día decido preguntarle en qué anda y me cuenta que está grabando en Buenos Aires, la invité a trabajar unas semanas a Montevideo y se vino. O sea, pasó de estar mezclando en el estudio de Philip Glass en Nueva York al estudio de Sondor. No teníamos tiempo para hacer todo el disco pero hicimos Normal, que era una canción que nadie quería, y algunos temas más junto con los covers uruguayos. Creo que aparte de todo es una muy buena intérprete".
"Compararla con Julieta Venegas es un error; son casos muy distintos porque son generaciones distintas. Ella hizo tres discos sin tener el menor éxito, y luego decidió hacer un disco de música pop. A Ximena la veo en una tendencia más global de cantautoras mujeres que están apareciendo, como Cat Power o Regina Spektor en la que por ahí entra Julieta, pero son perfiles musicales muy diferentes".
1 - "Normal"
Es una de las canciones que más se salen del tono sombrío que tiene el disco, aunque bien por fuera de lo que es el corte de difusión convencional que va a las radios. Es la canción que disparó el fenómeno Ximena vía MySpace.
2 - "Mediocre"
Una balada melancólica perfecta y blusera, en la que no es difícil imaginarse a Ximena cantando con su big band detrás. El detalle es la banda de rock que suena y levanta en cada estribillo catártico.
3 - "Sintiendo rara"
El original de Erik Couts y esta versión se parecen bastante, aunque Ximena la canta con el tono apático y oscuro de Cat Power y sin la cadencia a lo Eduardo Mateo que aplica el uruguayo. El original de Sintiendo rara está en el Pampero EP que Couts grabó el año pasado.
Belanova
Empezó como un ícono de la subcultura pop y hoy es el exponente más importante del pop emergente mexicano. Devora radios y canales de videoclips tanto en México como en Sudamérica. Es la preferida de los bares con micrófono, de las escolares, los adolescentes y también de toda la movida alternativa mexicana.
Instituto Mexicano del Sonido
El primer chiste es que el IMS es un proyecto solista. Camilo Lara desarrolla la nueva electrocumbia mezclando sintetizadores con viejos ritmos y canciones mexicanas. Llegó a los festivales de EEUU, lo reseñan en el New York Times y sus fiestas (Martín Buscaglia tocó con él en alguna de ellas) hierven de público.
María Daniela y su Sonido Lasser
Colega de Dani Umpi que supo visitar Montevideo hace año y medio, esta chica no canta bien y su acompañamiento parece de karaoke. Probablemente esas sean las cosas que vuelven más atractivo su tecnopop bailable y adolescente, en la misma línea delirante de los argentinos Miranda!
Publicado en el Diario, El País de Uruguay
por SEBASTIÁN AUYANET
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